¿Qué es la Hipertensión Arterial? Definición
🩺 Guía clínica de Carlota, enfermera · Basada en guías ESH 2023 / ESC 2024
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¿Qué es la hipertensión arterial?

Entender la hipertensión es el primer paso para prevenirla y controlarla. Te explico de forma sencilla qué es, por qué aparece, qué tipos existen y cuándo se considera realmente hipertensión.

Carlotita, enfermera Carlota · Enfermera, 8+ años de experiencia clínica
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Mi criterio como enfermera: muchas personas creen que la hipertensión solo afecta a personas mayores o que siempre produce síntomas. En realidad, puede aparecer a cualquier edad y pasar desapercibida durante años. Conocer qué es y cómo se diagnostica es el primer paso para prevenir complicaciones.

¿Qué es la hipertensión arterial?

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica en la que la presión con la que la sangre circula por las arterias se mantiene de forma persistentemente elevada. En otras palabras, el corazón necesita ejercer una fuerza mayor de la recomendable para impulsar la sangre hacia todos los órganos del cuerpo.

Aunque pueda parecer un problema sin importancia porque normalmente no produce dolor ni molestias, la hipertensión es uno de los principales factores de riesgo para sufrir enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio, el ictus, la insuficiencia cardiaca o el daño renal.

Es importante entender que tener una cifra alta de tensión en un momento concreto no significa necesariamente que una persona sea hipertensa. La presión arterial puede aumentar temporalmente después de hacer ejercicio, al vivir una situación de estrés, tras consumir cafeína o incluso por el nerviosismo que algunas personas sienten durante una consulta médica.

Por este motivo, el diagnóstico de hipertensión nunca debe basarse en una única medición. Es necesario comprobar que las cifras permanecen elevadas en diferentes días y mediante mediciones correctamente realizadas, ya sea en la consulta, en el domicilio o mediante una monitorización ambulatoria.

Según las guías europeas más recientes, se considera hipertensión cuando la presión arterial en consulta es igual o superior a 140/90 mmHg, confirmada en varias visitas. En las mediciones realizadas en casa, el umbral es ligeramente inferior: 135/85 mmHg.

Categoría Sistólica (mmHg) Diastólica (mmHg)
Óptima <120 <80
Presión elevada 120–139 70–89
Hipertensión grado 1 140–159 90–99
Hipertensión grado 2 ≥160 ≥100
Crisis hipertensiva >180 >120

Según la guía ESH 2023 / ESC 2024, se considera hipertensión cuando la presión arterial en consulta es ≥140/90 mmHg y estos valores se confirman en varias visitas. En las mediciones realizadas correctamente en casa, el punto de corte es de 135/85 mmHg.

¿Qué significan la presión sistólica y la diastólica?

Cuando te tomas la tensión aparecen dos números. Ambos son igual de importantes para valorar tu salud cardiovascular.

  • Presión sistólica (la cifra superior): representa la presión que ejerce la sangre sobre las arterias cuando el corazón se contrae para bombear sangre al resto del organismo.
  • Presión diastólica (la cifra inferior): indica la presión existente cuando el corazón se relaja entre un latido y el siguiente mientras vuelve a llenarse de sangre.

Por ejemplo, si tu tensiómetro marca 128/78 mmHg, el número 128 corresponde a la presión sistólica y el 78 a la presión diastólica.

Ambos valores aportan información importante y cualquiera de ellos puede estar elevado. Por eso los profesionales sanitarios siempre valoran las dos cifras de forma conjunta.

¿Qué ocurre en el organismo cuando tienes hipertensión?

Para entender por qué la hipertensión es importante, imagina una manguera por la que circula agua. Si aumentamos continuamente la presión del agua, las paredes de la manguera soportarán un esfuerzo mucho mayor y, con el tiempo, acabarán desgastándose.

Con las arterias sucede algo parecido. Cuando la presión arterial permanece elevada durante meses o años, las paredes de los vasos sanguíneos están sometidas a una tensión constante. Poco a poco pueden perder elasticidad, hacerse más rígidas y favorecer la acumulación de grasa y colesterol en su interior.

Al mismo tiempo, el corazón necesita realizar un esfuerzo mayor para bombear la sangre contra esa presión aumentada. Ese trabajo extra puede hacer que el músculo cardíaco se engrose y, con los años, aumente el riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca.

Además del corazón, otros órganos también pueden verse afectados. Los riñones, el cerebro, los ojos y las arterias de todo el organismo son especialmente sensibles a una presión arterial elevada mantenida en el tiempo.

Lo más importante es que este proceso suele producirse de forma lenta y silenciosa. La mayoría de las personas no notan ningún síntoma mientras el daño va avanzando, motivo por el que la hipertensión se conoce como el «asesino silencioso».

¿Es lo mismo tener la tensión alta un día que padecer hipertensión?

No. Tener una cifra elevada de presión arterial en un momento concreto no significa necesariamente que una persona sea hipertensa.

La presión arterial cambia continuamente a lo largo del día. Es completamente normal que aumente al hacer ejercicio, subir escaleras, vivir una situación de estrés, tomar café o incluso al acudir a una consulta médica. Este último fenómeno recibe el nombre de hipertensión de bata blanca y ocurre porque algunas personas se ponen nerviosas durante la exploración.

Del mismo modo, también existe la llamada hipertensión enmascarada, en la que la presión arterial parece normal durante la consulta, pero se encuentra elevada cuando la persona realiza su vida cotidiana. Por este motivo, cada vez se da más importancia a las mediciones realizadas correctamente en casa.

Para diagnosticar hipertensión es necesario comprobar que las cifras permanecen elevadas en diferentes días y mediante mediciones correctamente realizadas. En muchas ocasiones, el profesional sanitario solicitará un registro domiciliario de varios días o una monitorización ambulatoria de la presión arterial durante 24 horas para confirmar el diagnóstico.

Por eso nunca debemos sacar conclusiones después de una única medición. Lo realmente importante no es un valor aislado, sino la tendencia que muestran las cifras a lo largo del tiempo.

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Un consejo práctico: si un día obtienes una cifra elevada, no entres en pánico. Descansa cinco minutos, asegúrate de haber seguido correctamente las recomendaciones para medir la tensión y vuelve a realizar la medición. Si las cifras continúan elevadas durante varios días, consulta con tu médico o enfermera para valorar si es necesario realizar un estudio más completo.

Tipos de hipertensión arterial

No todas las personas desarrollan hipertensión por el mismo motivo. Conocer el tipo de hipertensión ayuda a entender por qué aparece y cuál puede ser el tratamiento más adecuado.

Hipertensión primaria o esencial

Es la forma más frecuente y representa aproximadamente 9 de cada 10 casos.

No existe una única causa que explique su aparición. Se desarrolla de forma progresiva debido a la combinación de distintos factores, como la predisposición genética, la edad, el exceso de peso, el consumo elevado de sal, el sedentarismo, el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol.

Suele aparecer lentamente a lo largo de los años y constituye la forma de hipertensión que vemos con mayor frecuencia en la práctica clínica.

Hipertensión secundaria

Representa un porcentaje mucho menor de los casos y aparece como consecuencia de otra enfermedad o de determinados medicamentos.

Entre las causas más habituales se encuentran:

  • Enfermedades renales.
  • Alteraciones hormonales.
  • Apnea obstructiva del sueño.
  • Algunos medicamentos, como ciertos antiinflamatorios, corticoides o anticonceptivos hormonales.
  • Consumo de determinadas sustancias o drogas.

Cuando se identifica y trata la causa responsable, en muchos pacientes la presión arterial mejora de forma importante o incluso vuelve a valores normales.

¿Por qué es importante detectarla a tiempo?

La hipertensión suele evolucionar lentamente y, en la mayoría de las personas, no produce síntomas durante años. Sin embargo, mientras permanece sin diagnosticar puede ir dañando poco a poco las arterias y órganos tan importantes como el corazón, el cerebro, los riñones o la retina.

Precisamente por esa ausencia de síntomas se conoce como el "asesino silencioso". Muchas personas descubren que son hipertensas durante una revisión rutinaria o cuando ya ha aparecido alguna complicación.

La buena noticia es que detectar la hipertensión de forma precoz y mantener unas cifras adecuadas reduce de manera significativa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y mejora la calidad y la esperanza de vida.

Preguntas frecuentes sobre la hipertensión arterial

¿La hipertensión se cura?
La hipertensión primaria normalmente no tiene una cura definitiva, pero sí puede controlarse con cambios en el estilo de vida y, cuando es necesario, con medicación. Mantener la tensión en valores adecuados reduce de forma importante el riesgo de infarto, ictus y otras complicaciones.
¿Puedo tener hipertensión aunque me encuentre perfectamente?
Sí. La mayoría de las personas con hipertensión no presentan ningún síntoma durante años. Por eso la única forma fiable de saber si tienes la tensión alta es medirla correctamente.
¿La hipertensión solo afecta a personas mayores?
No. Aunque es más frecuente con la edad, también puede aparecer en adultos jóvenes e incluso en adolescentes, especialmente si existen antecedentes familiares, obesidad u otros factores de riesgo.
¿El estrés puede provocar hipertensión?
El estrés puede aumentar la presión arterial de forma puntual. Sin embargo, la hipertensión es una enfermedad crónica que depende de muchos factores y no únicamente del estrés.
¿Es suficiente con medirme la tensión una sola vez?
No. El diagnóstico nunca debe realizarse con una única medición. Es necesario repetir las mediciones correctamente durante varios días para confirmar si las cifras permanecen elevadas.
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Mi experiencia como enfermera: una de las ideas erróneas más frecuentes es pensar que la hipertensión solo afecta a personas mayores o que siempre produce síntomas. En consulta veo con frecuencia personas jóvenes que descubren por casualidad que tienen la tensión alta. Por eso siempre recomiendo medir la presión arterial periódicamente, incluso cuando uno se encuentra perfectamente.
Si algo debes llevarte de este artículo: medir es la única forma real de saberlo. Aprende a hacerlo bien.
Ver errores comunes →

Este artículo es parte de nuestra guía completa sobre hipertensión arterial. Contenido con fines informativos, no sustituye el diagnóstico médico profesional.

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